El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas (bronquios). Las causas de esta inflamación son diversas.
La principal causa es la existencia de alergia respiratoria (de hecho un 80% de asmáticos son alérgicos) pero hay factores de tipo hereditario (sobre todo tienen valor los antecedentes en padres y hermanos), de tipo ambiental (inhalación de vapores, gases, aerosoles...), de tipo infeccioso (algunas infecciones víricas como la bronquiolitis por virus sincitial respiratorio) u otros (bajo peso al nacer y/o nacimiento prematuro; tabaquismo pasivo desde la infancia...).
En general el asma aparecerá en una persona con predisposición genética que desarrolla alergia, y se iniciará por culpa de algún factor como una infección, gran exposición a la sustancia a la que tiene alergia o inhalación de gases, por ejemplo.
El asma puede iniciarse a cualquier edad de la vida. De manera esquemática podemos destacar 3 tipos de asma:
Una vez desarrollada la inflamación bronquial aparecen los síntomas de asma:
Cuando estos síntomas se presentan juntos hablamos de broncoespasmo (espasmo bronquial): los bronquios se cierran y no dejan pasar el aire. El médico puede auscultar silbidos y alargamiento de la fase espiratoria de la respiración. Si se hace una prueba de la capacidad pulmonar (espirometría o medida del pico de flujo respiratorio o peak flow) se detecta un retroceso en la salida del aire (obstrucción respiratoria) y también puede verse disminución de la capacidad pulmonar.
El asma aparece más a menudo de noche de manera espontánea o precipitada por el ejercicio, por la inhalación de irritantes o coincidiendo con un catarro. Puede ser leve y autolimitarse sin tratamiento o requerir atención médica urgente.
El asma puede ser intermitente (crisis que aparecen de manera esporádica, generalmente leves y sin síntomas entre crisis y crisis) o persistente (crisis y síntomas habituales).
El diagnóstico se hace a partir de los síntomas, de las pruebas de capacidad pulmonar (espirometría o peak flow) y de las pruebas de alergia.
En general hay dos tipos de tratamientos para el asma: los broncodilatadores y el tratamiento de base, constituido por los medicamentos profilácticos o antiinflamatorios.
Estos tratamientos pueden administrarse de forma inhalada por aerosol, en polvo o con un nebulizador, y también de forma oral. Los aerosoles tienen que utilizarse preferentemente con cámara espaciadora. Éste es un instrumento que mejora la eficacia del medicamento y su uso es muy importante.
ESTÉ PREPARADO: Tenga un plan de acción para el caso de un episodio grave. Tenga a mano los teléfonos de urgencias. Al salir de casa no se olvide de sus tratamientos.