Enfermedades alérgicas

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Asma bronquial

 El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías aéreas (bronquios). Las causas de esta inflamación son diversas.

La principal causa es la existencia de alergia respiratoria (de hecho un 80% de asmáticos son alérgicos) pero hay factores de tipo hereditario (sobre todo tienen valor los antecedentes en padres y hermanos), de tipo ambiental (inhalación de vapores, gases, aerosoles...), de tipo infeccioso (algunas infecciones víricas como la bronquiolitis por virus sincitial respiratorio) u otros (bajo peso al nacer y/o nacimiento prematuro; tabaquismo pasivo desde la infancia...).

En general el asma aparecerá en una persona con predisposición genética que desarrolla alergia, y se iniciará por culpa de algún factor como una infección, gran exposición a la sustancia a la que tiene alergia o inhalación de gases, por ejemplo.

El asma puede iniciarse a cualquier edad de la vida. De manera esquemática podemos destacar 3 tipos de asma:

  • El que aparece desde la primera infancia (antes de los tres años): condicionado por las infecciones respiratorias (sobre todo en niños que han tenido una bronquiolitis). Generalmente sin alergia asociada. Es más frecuente en niños prematuros y la tendencia es a desaparecer en la segunda infancia.
  • El asma alérgica que a menudo aparece en la primera o segunda infancia y en la juventud. Acostumbra a ir acompañada de rinoconjuntivitis alérgica, o antecedentes de eccema infantil (dermatitis atópica) o alergia alimentaria al huevo o a la leche. Condicionada por la inhalación de los alérgenos y con tendencia a persistir durante mucho tiempo.
  • Hay un tipo de asma no alérgico que aparece en personas adultas que tienen además sinusitis y/o poliposis nasal y/o intolerancia a la aspirina y derivados. El proceso se puede iniciar con la poliposis nasal (congestión nasal, pérdida de olfato, abundante destilación nasal acuosa...) y de manera progresiva (a veces en años, otras en meses) pueden aparecer los síntomas respiratorios y la intolerancia a la aspirina. Este tipo de asma se llama Tríada ASA o Síndrome de Widal y parece ser debido a una mala regulación de los procesos inflamatorios de las vías aéreas.

Una vez desarrollada la inflamación bronquial aparecen los síntomas de asma:

  • Ahogo (disnea): dificultad respiratoria con sensación de opresión o peso en el pecho.
  • Silbido (sibilancias): ruido agudo que se produce en los bronquios al estar disminuido el paso del aire.
  • Tos: seca, generalmente en ataques y sobre todo de noche.

Cuando estos síntomas se presentan juntos hablamos de broncoespasmo (espasmo bronquial): los bronquios se cierran y no dejan pasar el aire. El médico puede auscultar silbidos y alargamiento de la fase espiratoria de la respiración. Si se hace una prueba de la capacidad pulmonar (espirometría o medida del pico de flujo respiratorio o peak flow) se detecta un retroceso en la salida del aire (obstrucción respiratoria) y también puede verse disminución de la capacidad pulmonar.

El asma aparece más a menudo de noche de manera espontánea o precipitada por el ejercicio, por la inhalación de irritantes o coincidiendo con un catarro. Puede ser leve y autolimitarse sin tratamiento o requerir atención médica urgente.

El asma puede ser intermitente (crisis que aparecen de manera esporádica, generalmente leves y sin síntomas entre crisis y crisis) o persistente (crisis y síntomas habituales).

El diagnóstico se hace a partir de los síntomas, de las pruebas de capacidad pulmonar (espirometría o peak flow) y de las pruebas de alergia.

En general hay dos tipos de tratamientos para el asma: los broncodilatadores y el tratamiento de base, constituido por los medicamentos profilácticos o antiinflamatorios.

  • Los broncodilatadores son fármacos que disminuyen de forma rápida (unos 15 minutos) la obstrucción bronquial, responsable de los síntomas del asma, pero no actúan sobre las causas de esta obstrucción. Deben utilizarse cuando se presentan síntomas de asma y siempre que lo indique el médico.
  • Los tratamientos de base disminuyen la inflamación de los bronquios, que es una de las causas de la obstrucción bronquial del asma. Para ser efectivos deben tomarse de forma regular, se tengan síntomas o no. No son útiles para mejorar rápidamente los síntomas de asma.

 Estos tratamientos pueden administrarse de forma inhalada por aerosol, en polvo o con un nebulizador, y también de forma oral. Los aerosoles tienen que utilizarse preferentemente con cámara espaciadora. Éste es un instrumento que mejora la eficacia del medicamento y su uso es muy importante.

 

ESTÉ PREPARADO: Tenga un plan de acción para el caso de un episodio grave. Tenga a mano los teléfonos de urgencias. Al salir de casa no se olvide de sus tratamientos.

 

 

 

 
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